La fortaleza de un hombre no está en el ancho de sus hombros...
Está en el tamaño de sus brazos cuando abrazan.
La fortaleza de un hombre no está en lo profundo del tono de su voz...
Está en la gentileza que usa en sus palabras.
La fortaleza de un hombre no está en la cantidad de amigos que tiene...
Está en lo buen amigo que se vuelve de sus hijos
La fortaleza de un hombre no está en cómo lo respetan en su trabajo...
Está en cómo es respetado en casa.
La fortaleza de un hombre no está en su cabello o su pecho...
Está en su corazón.
La fortaleza de un hombre no está en lo duro que puede golpear...
Está en lo cuidadoso de sus caricias.
La fortaleza de un hombre no está en las mujeres que ha amado...
Está en poder ser verdaderamente de una mujer.
La fortaleza de un hombre no está en el peso que pueda levantar...
Está en las cargas que pueda llevar a cuestas.

Descartes afirma que para encontrar la verdad, le bastarán unos principios lógicos entre los que se encuentran no admitir la verdad sin evidencia, dividir cada una de las dificultades en partes, dirigir sus pensamientos de los más simples a los más complejos y hacer un recuento de ellos sin hacer omisiones.

La lógica de Descartes ya no vale. Nada es lo que parece y has de cavar muy profundamente para alcanzar la raices de la verdad.